JULIO 16
Reúne tu familia y lee Hoy "No es Justo... Prioridades"
"Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas... Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra" (Hechos 6:2, 4).
Los apóstoles conocían a fondo el propósito del llamado que el Señor Jesucristo hizo a sus vidas. Ellos fueron llamados a escudriñar, estudiar y proclamar la Palabra de Dios. Fue la locura de la predicación bíblica y la oración las principales causas para la gran explosión de crecimiento de la iglesia. Sería injusto al llamamiento de Dios abandonar el propósito de Dios para nuestra vida. Las palabras "no es justo" pudiera traducirse, "no es recto". En otras palabras, es un pecado contra Dios no seguir el llamado que Él nos ha dado a cada uno en particular. Todos los creyentes tenemos un llamado especial al ministerio. Todos tenemos un llamado diferente y un ministerio diferente. Los "doce" (apóstoles) toman liderazgo y deciden concentrarse en su llamado. No hay nada malo en "servir a las mesas". Es algo digno, es una necesidad ahora nueva y urgente en la naciente iglesia. Dios llama personas para este servicio (diaconado), pero los Apóstoles no pueden abandonar su llamado específico, a la vez que no se se puede ser negligente con la necesidad de "servir a las mesas". El que sirve a las mesas no es menor que los apóstoles, ni los apóstoles mayores o más importantes que los "diáconos". Los dos son parte del cuerpo de Cristo, con diferente llamado y propósito. Por lo tanto debemos tener en claro, cuál es nuestro llamado. Debemos capacitarnos espiritualmente para cumplir el llamado (la llenura del Espíritu Santo) más preparación tanto académica como práctica. El no seguir estos pasos, "no seria justo" para el Señor.
- "Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas... Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra" (Hechos 6:2, 4).
- "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo" (Efesios 4:11-12).
- "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable" (1 Pedro 2:9).
- "Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos" (Salmos 138:8).
- "Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder" (2 Tesalonicenses 1:11).
- "Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos" (2 Timoteo 1:9).
- "Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito..." (2 Timoteo 3:10).
- "Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió" (Mateo 9:9).
- "Porque irrevocables son los dones y llamamiento de Dios" (Romanos 11:29).
- "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia" (2 Pedro 1:3).
- "Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles" (Lucas 6:12).
- "Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias" (1 Corintios 7:17).
- "Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia" (Gálatas 1:15).
Señor ayúdanos a ser justos y rectos ante ti. Háblanos, llámanos y danos un llamamiento específico para que podamos cumplir con excelencia el llamado y el propósito para nuestra vida.
Bendiciones.

Christian Sarmiento,
