MAYO 25

Reúne tu familia y lee Hoy "Si estas sucio, ven y sé limpio"

Hola, Este domingo pasado cuando estábamos en la Iglesia y estaba lloviendo a cantaros, uno de mis hijos Daniel José, se puso a jugar en la cancha después de que dejo de llover, ya podrás imaginarte como quedo su ropa, sus zapatos, su cuerpo.
Todo Danielito era barro, y mojado.
 
Y yo podía ver como la gente a medida que lo veía venir, se le iba quitando de su camino, el quería acercarse a su hermano Juan David y este le decía: “No me toques, porque me ensucias”; se quiso acercar a un niño que es su mejor amiguito y la mamá del niño inmediatamente tomo a su hijo y lo aparto del camino de mi hijo Daniel y todo para que no lo ensuciara con el barro que tenia en su ropa y cuerpo.
 
Y empecé a reflexionar en aquella gente que tiene algún problema moral, en aquellos que se dedicaron a las drogas, en aquella chica que dejo lo natural de la mujer y empezó a sentir gusto por otras mujeres; o en aquel chico que dejo lo natural  del hombre y empezó a gustar de los hombres.
 
O en aquellos jóvenes que de un momento a otro pensaron que la mejor manera de escapar de la realidad era drogándose, embriagándose..,y en cada una de esas personas que por un motivo u otro se habían “Embarrado” de aquellas cosas que destruyen la vida, las relaciones con los demás, las familias.
Gente que anda en búsqueda de que alguien los ayude; pero lastimosamente como le sucedió a mi hijo Daniel; la gente le huye, pues parecen que fueran portadores de una enfermedad contagiosa e incurable.
 
En la biblia esta la historia de un hombre que vivo lo mismo que mi hijo Danielito; pero este hombre no fue despreciado por estar su ropa sucia y su cuerpo sucio de barro. Sino que su cuerpo esta lleno de lepra.
De acuerdo a la ley de Dios dada a través de Moisés, una persona con lepra era ceremonialmente impura y no se le permitía tomar parte en ninguna forma de adoración.
 
Ellos debían vivir en aislamiento o gritar "Impuro! Impuro!" mientras caminaba acercándose a la comunidad (Levítico 13).
Los leprosos eran estrictamente evitados puesto que aún el contacto accidental podía causar que una persona se volviera impura. Por ello, imagine la agitación en la multitud cuando un leproso atrevidamente se aproximaba a Jesús.
 
Mateo 8:2-3"Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció."
 
Si, imagine la agitación cuando muchos de la multitud se esparcían para alejarse del camino del leproso. Algunos deben haber hechos llamados de alerta, otros haciendo severos reproches. Pero aún más importante, considere la fe de ese leproso mientras daba un paso al frente. Sabía que se enfrentaría al ridículo, pero él había oído de Jesús y su fe lo impulsaba a la acción.

Jesús miró más allá de la fealdad de la condición del hombre y vio directamente a su corazón. En el corazón Jesús vio un hermoso hombre de fe buscando ser limpio.
 
El vio un corazón que reflejaba el corazón del Rey David; "Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado" (Salmo 51:2). Nuestros pecados crean una fealdad peor que cualquier enfermedad de la piel. El pecado causa que el hombre sea repulsivo ante Dios y lo separa totalmente de Su presencia. Pero cuando estábamos en estado terminal, "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8).
 
No importa que tan mal creamos que nos "vemos." No importa cuanto pecado nos esta cubriendo y haciéndonos impuros. Jesús ve directo dentro de nuestro corazón.
Ninguna cantidad de pecado puede limitarlo a El de rescatar aquellos con un corazón arrepentido y el deseo de ser limpios hay algo ahora causándonos estar separados de la presencia de nuestro Señor cualquier pecado del pasado, cualquier tentación presente, o cualquier falta de obediencia debemos arrodillarnos ante El y buscar su perdón. Otros podrían dar la espalda y no comprender, pero Jesús permanece listo para tocarnos amorosamente con sus manos extendidas y decir: "Sé Limpio!"
 
Sabes quien fue la única persona que abrazo a mi hijo Danielito sin importar la condición de suciedad en que se encontraba?....Su mama, lo abrazo, lo cargo y fue y le lavo el barro, y quedo de nuevo limpio, aunque su ropa sucia pero mi Daniel limpio; el amor de la madre es el amor que Jesús siente por nosotros.
 
Que esperas hoy para hacer lo de Jesús; acercarte a aquel, a aquella que la gente le huye, y tu tomarlo y abrazarlo y decirle: Cristo te Ama, tal y cual como estas?
 
Que Dios te continúe bendiciendo.

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felixvargas
Felix Vargas,

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