dicIEMBRE 17

Devocional "Lo "si" del Jesus IV"

Por. Felix Vargas

Hola, que tal si hoy vemos las dos ultimas puertas....

4. La puerta de las obras (v. 39)
 
Esta próxima puerta es consecuencia natural de haber pasado por las anteriores y también gira sobre un «si» condicional, en esta disputa con los judíos:
«Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais», les dice Jesús.
Pablo presenta a Abraham como modelo de fe, y Santiago como modelo de obras. Ambos tienen razón. Dios le dijo a Abraham: Tú me amas mucho, pues bien, dame tu hijo, tu único hijo, a ver si es verdad. Y Abraham no dijo "Sí, Señor, te amo mucho", pero empezó a dar vueltas sobre su cama de pieles de oveja y dejó que el Sol se levantara, y el campamento se pusiera en movimiento, y las ovejas balaran y los criados anduvieran por en medio, y su esposa interviniera y lo estorbara todo… Se levantó muy de mañana, despertó silenciosamente a su hijo y a dos criados y se marchó a cumplir la voluntad de Dios, por dura que fuera. Apliquemos el ejemplo: ¿Diremos al Señor: Yo te amo mucho, pero me quedo en casa mientras mis hermanos te adoran, soy un hijo tuyo y te quiero mucho, pero cierro mi bolsillo para tu obra…? Abraham hizo obras que demostraron su amor: Dio a Melquisedec el diezmo de todo, porque era sacerdote del Dios alto, del Dios primitivo que las gentes habían olvidado y luchaba con la idolatría cananita. No dijo: "Señor, a ti te quiero mucho, porque eres mi Dios y me has bendecido, pero a Lot que lo parta un rayo, porque es un egoísta y un ingrato", sino que le dio a escoger el llano, y corrió en su auxilio en momentos de apuro… Por esto Jesús dice: "Si fuereis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais… Nosotros no lo somos por la carne, pero lo somos por la fe" (Gálatas 3:13 y 29).¿Hacemos las obras de Abraham? Aún más: ¿somos hijos de Dios? Jesús dijo: "Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto". La puerta de las obras es tan indispensable como la de la fe. ¡Ay del que confía en una fe sin obras, su fe es una fe muerta… No podrá salvarle; oirá el "No te conozco de donde seas"!
 
5. La puerta de la glorificación (vv. 54, 55)
 
Jesús menciona una última puerta. Un último «si» condicional: El de la glorificación. "Si yo me glorifico a mí mismo soy como vosotros".
Los judíos se glorificaban a sí mismos con espíritu farisaico; y lo que ellos hacían, pensaban que lo hacía Jesús; pero había una inmensa diferencia: sus milagros. Las obras que yo hago ellas dan testimonio de mí. Un Jesús judío, simple hijo de María, no podía hacer milagros. Por esto dice: "Mi Padre es el que me glorifica, y si dijere que no, que no soy el Hijo de Dios, para complaceros, para no escandalizaros, sería mentiroso". Pero observa el final del texto: "Y guardo su palabra". Aun siendo Dios, por haberse humillado a la condición de hombre, había una condición que Él mismo tenía que observar: Cumplir la voluntad de Dios.
Era como si Dios le hubiese dicho: "Eres el divino Verbo", pero en la tierra darás ejemplo de obediencia, nunca harás las cosas por ti mismo. Por esto podía decir: "La voluntad de mi Padre hago siempre ". "Aunque era Hijo por lo que padeció, aprendió la obediencia", dice la carta a los Hebreos.
Y en ello nos es ejemplo a nosotros. ¿Buscamos nuestra propia gloria, o la gloria de Dios, en nuestra vida y en nuestro servicio cristiano? Las cosas que hacemos, ¿para qué las hacemos? Si venimos al templo, si cantamos, si oramos, si damos para la obra, ¿cuál es el verdadero y principal propósito? ¿Es Dios tan sólo, o nosotros mismos?
Si glorificamos a Dios con sincero corazón, Él nos glorificará, como hizo con su divino Hijo, de quien se dice: "Por cuanto se humilló a lo sumo, le dio un nombre que es sobre todo nombre". Si es Dios el motivo supremo de nuestras vidas, habremos cumplido el ideal de nuestra vida cristiana imitando a Aquel que vivió tan sólo para glorificar a Dios, y que es nuestro supremo modelo. "Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará". Con una honra naturalmente menor derivada de la suya; pero sabemos que su glorificación será la nuestra.
Que Dios te continue re-bendiciendo.

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