NOVIEMBRE 25
Devocional "¿Se puede cuestionar a Dios?"
“Procuraban los principales sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo. Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador” (Lucas 20:19-20).
Señor, Tú nunca nos impides que te hagamos preguntas o que cuestionemos lo que permites que sucede en nuestra vida. Por favor ayúdanos desde lo más íntimo de nuestro corazón a revisar nuestras motivaciones cuando te cuestionamos o dudamos. Fortalece nuestra fe y ayúdanos a saber cómo acercarnos a ti con respeto.
1. La palabra que se usa aquí para la acción de los sacerdotes y escribas es muy interesante. Es la palabra griega zeteo. Según el contexto de la acción puede significar “buscar diligentemente”, o también es usada para cuando se busca a Dios en el sentido de “adoración”. Los líderes tenían un propósito bien claro, ellos querían “echarle mano” o deshacerse de Jesús. La Palabra de Dios, que Jesús les había dado era bien clara. Cuando cuestionamos a Dios porque Él cuestiona nuestros motivos, tengamos cuidado de no pasar de la búsqueda y adoración a Dios hasta buscar callar su Palabra que nos da convicción de pecado. Escudriñemos nuestros corazones y revisemos nuestras motivaciones cuando cuestionamos a Dios o cuestionamos a otros. ¿Los estamos cuestionando para callarlos? ¿Los estamos cuestionando para aprender de ellos? ¿Los estamos cuestionando porque queremos hacer la voluntad de Dios o porque queremos hacer nuestra propia voluntad?
- “Procuraban los principales sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo” (Lucas 20:19).
- “Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre” (1 Crónicas 28:9).
- “Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente” (1 Crónicas 29:17).
- “Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos” (Salmos 139:3).
- “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, La cual escudriña lo más profundo del corazón” (Proverbios 20:27).
- “Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:27).
- “El Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:10).
- “Y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras” (Apocalipsis 2:23).
- “Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón” (Salmos 26:2).
2. Tarde o temprano, lo que hay en nuestro corazón se manifestará en obras. No hay manera de ocultar lo que hay en nuestro corazón. Podremos ser expertos en encubrir nuestras intenciones o lo que creemos o deseamos a alguien, pero tarde o temprano nos descuidaremos y saltará desde adentro de nosotros lo que realmente somos. Lo que sale de nosotros depende del contenido de lo que hay en nosotros. Si Dios está llenándonos, cuando la vida nos exprima Dios brotará de nosotros como una fuente de agua viva y dará vida. Pero si hay amargura, malas intenciones, maquinaciones para dañar, en un momento se descubrirá quién somos. Es curioso que la palabra “simulasen” (Hupocrinomai) tiene la misma raíz para hipocresía, hipócrita. Los hipócritas no entrarán al reino de los cielos. Dios puede limpiarnos de la hipocresía, su Espíritu Santo llenándonos es la única solución.
- “Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador” (Lucas 20:19-20).
- “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15).
- “Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).
- “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios” (1 Corintios 4:5).
- “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).
- “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre” (Mateo 15:18-20).
- “Así que, por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:20).
- “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:19-23).
- “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación” (Salmos 24:3-5).
- “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8).
- “Vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Santiago 4:8).“Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones” (Hechos 15:8-9).
Bendiciones,

Christian Sarmiento
