NOVIEMBRE 23
Devocional "Cuida tu Hablar"
Hola, has puesto cuidado en lo que hablas?.....me gustaría que leyeras este bonito devocional.
"El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca". S. Lucas 6: 45
La sencillez con la que el Señor Jesús enseñó a la gente y a sus discípulos, es sorprendente. Su resumen en cuanto al carácter de las personas es preciso: "El árbol bueno no puede dar fruto malo, ni el árbol malo dar fruto bueno" (S. Mateo 7: 18)
Las palabras que hablamos, o las conversaciones que sostenemos, revelan el carácter de cada uno. No se trata de tener "un lenguaje florido" en el que cada palabra está bien puesta, observando todas las reglas del idioma (lo cual es recomendable). Se trata más bien de que cuánto digamos, edifique la vida de otros... Dice Santiago en su carta que "Todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo..." (Santiago 3: 2)
El "habla culta" generalmente no es demostración de un corazón rico en sabiduría, sino solamente una muestra de conocimiento. El Señor Jesús dice que la sabiduría que Dios nos ofrece, llega a ser como un tesoro impregnado en lo más profundo de nuestro corazón, y de ese tesoro obsequiamos a otros cada vez que les hablamos. La Biblia dice que "Como manzana de oro con incrustaciones de plata es la palabra dicha como conviene" (Proverbios 25: 11)...¿Qué está diciendo de nuestro carácter, nuestro modo de hablar? ¿Somos diferentes en el hablar de otros que no conocen a Dios? ¿Están nuestros pensamientos enriqueciéndose con "...todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable,..."? (Filipenses 3: 8)
Pensemos que muchas veces somos tentados a "salir del paso" con una mentira, o a hacer promesas que no cumplimos. A veces, para no pronunciar una palabra corrompida hacemos uso de eufemismos; y otras veces, cuando nos enojamos contra alguien y se enciende la ira, proferimos palabras que suenan a maldiciones.
Somos gente llamada a bendecir a otros, tanto con hechos como con palabras. Los dos discípulos que iban a Emáus después de la muerte y resurrección de Jesús, se refirieron a El diciendo que fue "...varón profeta, poderoso en obra y en palabra..." (Lucas 24: 19)... Estéban, en su discurso antes de morir apedreado por la turba, dijo que Moisés "recibió palabras de vida para pasárnoslas a nosotros..." (Hechos 7: 38)... Esto es lo que debemos hacer: compartirles a otros palabras que produzcan vida y no muerte; una palabra de amor, de comprensión, de aliento, de ánimo. La Palabra de Dios con la que alimentamos nuestro ser interior, es palabra que produce vida; que Dios nos haga abundar de ella como un tesoro que nunca se agote.
Que Dios le bendiga rica y abundantemente hoy y siempre.

Felix Vargas
