OCTUBRE 30

Devocional "¿Se te Cerraron las Puertas?"

Por. Felix Vargas

Hola,recuerdo el comienzo de una de las series de televisión que veía de niño y que ahora vuelvo a ver en un canal que se llama Nick,  el agente 86, en la que aparecía al inicio de cada capítulo la imagen del protagonista caminando a paso firme y decidido, y delante de él se iban abriendo puertas, una tras otra, hasta que llegaba al punto final donde daba comienzo la sesión de ese día.

También he podido constatar que la vida del discípulo de Jesús a lo largo de su andadura viene a ser algo parecido. La vida cristiana es un camino hacia el encuentro final con el Amado Salvador. En ese peregrinaje se van abriendo puertas delante y cerrándose detrás. Unas se abren pronto, otras tardan en abrirse y dan paso a lo llamamos la espera en el Señor. Esos tiempos, los de espera, son momentos de gran prueba para la fe y la paciencia que hereda las promesas. Son especialmente dramáticos en los que tenemos un carácter impetuoso, impaciente y enérgico por naturaleza. Son tiempos de depuración, de limpieza y restauración de los motivos que nos impulsan para dar paso a la madurez de la fe y la estabilidad que trae la confianza real en Dios. Son tiempos de muerte y crucifixión del alma para dar lugar a la vida sólida del Espíritu en el andar del siervo fiel.

El Dios de toda consolación sabe como consolarnos en esos tiempos angustiosos cuando estamos esperando para dar el siguiente paso en Su voluntad. Su palabra trae a nosotros el bálsamo de la esperanza y el Espíritu Santo nos recuerda las otras veces cuando el Señor nos guió y nos abrió la senda por donde andar. Aunque no nos quedamos detenidos en el pasado, sin embargo somos consolados al saber que Dios ha estado con nosotros en otros momentos realmente difíciles y su gran poder nos abrió paso a través de los muros que se levantaban ante nosotros. El mismo que derribó los muros de Jericó volverá a hacerlo llegado el momento. 

Esa es la esperanza que nos trae descanso y paz a nuestra alma afligida y azotada frente a la incertidumbre de las circunstancias que tenemos delante. Su voz profética se levanta como un baluarte sólido desde el que podemos permanecer quietos, expectantes y confiados en Su mano poderosa. Esa voz clama en mi espíritu: "He aquí yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? 

Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad" (Isaias, 43:19).

El sabio Salomón dijo que “la vida del justo es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”. No hay lugar para el establecimiento definitivo para los hijos de Abrahám por la fe; somos extranjeros y peregrinos en esta tierra; vivimos en tiendas de campaña hasta llegar a las moradas de la casa celestial que Jesús ha ido a preparar para nosotros. Jesús es la Estrella de la mañana y tiene en su mano las llaves que abren y nadie puede cerrar y cierra y nadie puede abrir.  El discípulo del Señor ha sido puesto en estrecho y no debe conformarse al esquema de vida de este mundo, sino transformarse por medio de la renovación del entendimiento para conocer la voluntad del Señor. La unión con Jesús nos lleva a la realidad mas elevada de que “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi, y lo que vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mí”.

Nuestras vidas nunca llegan a un lugar de seguridad definitiva porque vivimos en un mundo movible y cambiante. Dependemos siempre de Dios y Su gracia, por ello no podemos dejar de clamar día y noche buscando el próximo paso a dar; aunque nuestras vidas estén aparentemente establecidas en parámetros fijos y definitivos, no es así, hay nuevas puertas que se abrirán en su momento y su voz sigue diciendo: 

“He aquí que yo hago cosa nueva, pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad” (Isaias, 43:19).

Esto tambien es para ti, amigo (a), El Señor no se ha olvidado de ti.
(Inspirado al leer un sermon de Carlos Spurgeon).

Que Dios te continue Re-bendiciendo: Felix Vargas

 

Devocionales anteriores