OCTUBRE 19
Devocional "En las Manos de Dios, Estamos Seguros"
Hola esto lo leí hoy y me pareció muy interesante, y deseo compartirlo con ustedes.
Gorge Muller Massena, uno de los generales de Napoleón, apareció repentinamente con 18,000 soldados ante un pueblo de Austria que no tenía los medios de defenderse.
Los gobernantes de la ciudad se reunieron seguros que la capitulación era la única respuesta. El viejo pastor de la iglesia del pueblo recordó a los reunidos que era la Pascua y les rogó que celebraran el culto como siempre y dejaran todo en las manos de Dios.
Todos aceptaron su consejo y como de costumbre, el pastor fue a la iglesia y sonó las campanas para anunciar el principio del culto.
Cuando los franceses oyeron las campanas, pensaron que anunciaban la llegada del ejercito austríaco para rescatar al pequeño pueblo. Se desbandaron y fugaron para salvar sus vidas. Aún antes que terminaron de sonar las campanas todos habían desaparecido.
Cuando se avecinan problemas y contratiempos en nuestras vidas nuestra tendencia natural es de frustrarse y buscar frenéticamente la salida por medio de nuestros propios recursos. A veces, después de todos nuestros esfuerzos se han agotado decimos con un gesto de resignación a la derrota, “Bueno, no puedo hacer nada sino orar”.
Si supiéramos cuan poderosa es la oración y cuánto Dios desea con ganas obrar a favor entenderíamos que la oración debe ser el primer recurso a que debemos recurrir durante una crisis. Porque por medio de la oración Dios nos puede revelar con toda claridad cuál curso de acción debemos tomar para la solución de nuestro dilema. Es más, la mayoría de las veces, Él mismo se encarga de obrar algún milagro para dar una conclusión agradable a nuestra dificultad
Josafat vio claramente el gran peligro que hacía sombra sobre su reino y reconoció inmediatamente qué tenía que hacer para remediar la crisis. De momento no sabía cómo Dios les iba a librar, pero él tenía toda confianza que Dios, más que cualquier solución humana, tenía la respuesta. ¡Y qué respuesta tan hermosa no dio nuestro Señor para su contrariedad!
Lo mismo ha prometido hacer por nosotros si tan solamente aprendiéramos confiar en Él
EL PRINCIPIO DE LA ANSIEDAD ES EL FIN DE LA FE; EL PRINCIPIO DE LA FE VERDADERA ES EL FIN DE LA ANSIEDAD.
(Filipenses 4:6) Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.
Que Dios te continúe re-bendiciendo.
Felix Vargas
