OCTUBRE 12

Devocional "Si No me Pagan Horas Extras, No Trabajo!‏"

Por. Christian Sarmiento

  “¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:7-10).

1.      Ningún ser humano puede hacer nada, ningún esfuerzo que sea suficiente para agradar a Dios, o para ganarse su favor, o merecerse su gracia. Realmente, ni aun hacer cosas extras nos pueden ayudar a ganar el favor de Dios. Lo natural para nosotros es esperar la recompensa por lo que hacemos para Dios. Nuestra mentalidad es la de una economía de obrero, asalariado: “hacemos, entonces merecemos”. Realmente la gracia de Dios o su favor se recibe sólo por creer en Él. Creer en Él significa obedecerlo, aplicar mi vida a todo lo que diga su palabra, y esperar que Él se apiade de nosotros. El creer (fe) y la obediencia (temor a Dios) son los que ratifican nuestro arrepentimiento. Es decir dar la vuelta y dejar atrás el pasado, y todo lo que hacíamos para gratificarnos. Aún así, ¡somos siervos inútiles!

  • “¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no” (Lucas 17:7-9).

2.      ¿Qué clase de siervo (esclavo) espera el Señor? Él espera un siervo por amor. Hay siervos comprados por un precio que eran libres a los siete años de servicio y en el año del jubileo. Había otros siervos (esclavos) que renunciaban a su libertad (no a su libre albedrío) para ser siervos por amor a su Señor de por vida. Usaban su “libre albedrío” para renunciar a su libertad de por vida. Ese es el siervo al cual el Señor favorecerá. Será un siervo por amor. Un siervo que ya no presta servicio por un precio sino por amor, por gratitud a lo que su amo (Señor) ha hecho por él. Un ejemplo clásico es el caso de María la madre terrenal de Jesús. Una jovencita que escogió el Señor, que favoreció el Señor. Ella misma no entiende por qué recibió tan grande honor y favor. Lo único que ella practicó fue temer a Dios. El temor a Dios es la absoluta confianza en que la voluntad y Palabra del Señor es lo mejor para nuestra vida. ¡Ay de mí si no sigo lo que Él me pide! A éstos Dios favorece, a éstos Dios da un corazón puro. ¡Estos dejan de ser siervos inútiles! ¡Éstos hacen horas extras por amor no por pago! Estos viven para Dios no para la organización. Éstos, ¡viven la gran comisión! Ahora no son siervos, son amigos de Dios.

  • “Pienso que no. Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:10).

Bendiciones,

Christian Sarmiento